Lonely Life
Todos tenemos falsos comienzos

La vida está hecha de falsos comienzos. Queremos dejar de fumar, y juramos que “éste será el último cigarrillo.” No obstante, volvemos a recaer. Lo mismo sucede con los blogs. Hay quienes hacen diseños de templates hermosos, desarrollan conceptos personalistas innovadores, convocan gente y arman toda una parafernalia… y al final, el blog queda en la segunda o tercera entrada, y nunca más nadie lo vuelve a visitar.

Queremos comenzar muchas cosas, innumerables dietas, geniales libros, cursos inmejorables, es decir. Queremos engañarnos diciéndonos a nosotros mismos que “esta véz sí. Ahora seré más consecuente y disciplinado.” Pero no lo continuamos. Y el papel se queda en blanco.

Muchos de ustedes me han conocido escritor, y pocos saben que no he escrito nada substancial desde hace ya casi 4 años. “Me dediqué a vivir, solamente”, según anuncié y pregoné por países, amigos y admiradores.

“Me dedicaré sólo a vivir, y que la literatura venga por sí misma.”

No sé a quién quería engañar… si a mí mismo, si a los demás. Pero algo sí supe con certeza: no escribía porque no escribía porque no escribía; y no escribía.

Lo atribuí mucho al hecho de no tener un santuario; de no tener un lugar dónde sentarme a escribir. Lo atribuí a que estaba intimidado porque estaba compitiendo conmigo mismo. Lo atribuí a la flojera. Lo atribuí al invierno.

Ahora lo atribuyo a eso que llamo “falso comienzo.”

Es cierto que he empezado varias obras que no he terminado. Tengo una novela que se me antoja genial, y de la cual no he pasado de la página cincuenta-y-pico. Y mi único consuelo tonto es que a Goethe le tomó sesenta años el escribir su famoso Fausto.

Con esto no quiero justificarme, ni excusar nada en absoluto. Ésta es tan sólo una catarsis de alguien que escribe desde la mesa de la cocina; alguien que una vez supo ser escritor, y que ahora anda rebuscando en sí mismo la esencia de qué rayos es escribir.

Por el momento, sigo viviendo. Y espero que éste no sea otro falso comienzo, y me atreva a seguir catarsiándome en la cocina, como quien no quiere la cosa.

Lima, Perú
Julio de 2010

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