Es una joda estar bloqueado
Es una joda vivir con el síndrome de la página en blanco.

Writer’s block. Cómo lo detesto. Verán, el síndrome de la página en blanco nos puede joder la vida a más de uno. Nunca se sabe cuánto tiempo durará. Lo único cierto es que existe, y le puede tocar al más pintado. Para sobrellevarlo, hay que tener un temple de acero, ser algo suicida y algo masoquista. Porque escribir se convierte en una necesidad cuasi-fisiológica, el escritor que no escribe permanece en uno de los peores estreñimientos posibles: el creativo. No hay Ex-Lax que valga. No escribes porque no escribes porque no escribes; porque no escribes.

Es una jodienda y media. Leer el resto de esta entrada »

Es difícil hablar sobre la inspiración.

Es difícil hablar sobre la inspiración.

Ésta es una de esas preguntas truculentas que jamás sabremos cómo responder bien. Recuerdo haber leído a la poeta polaca Wislawa Szymborska, quien dijo que la inspiración llega a aquellos quienes ejercen aquello que les apasiona. La inspiración no está tan sólo circunscrita a los artistas; ésta subyace en toda profesión que se ama. Eso es lo que pude concluir.

Pero, aún así, nos llega la pregunta majadera de ¿qué es la inspiración?

¿Qué rayos es? ¿Y por qué me lo preguntan a mí? Leer el resto de esta entrada »

Escribir requiere de un santuario
Escribir requiere de un santuario

Si hay algo de cierto, es que un autor necesita un santuario para poder escribir. Es decir, siempre se requiere de un sitio en específico dónde sentarse para entregarse a ese fenómeno llamado inspiración, y llenar hilera tras hilera de frases que tengan algún sentido coherente. Los hay de todos tipos, de todos tamaños, de todas preferencias. Lo importante está en que sea lo más estimulante posible para que el escritor pueda encarrilarse en su faena literaria.

Porque estamos ahora hablando del oficio en sí, y de sus herramientas como tal. Pueden ser un juego de bolígrafos y una libreta, una laptop, una Remington, o lo que sea… Leer el resto de esta entrada »

Genero literario
El género viene solo.

Cada vez que ese fenómeno medio esotérico llamado inspiración se manifiesta en nosotros, nos nace esa necesidad sobrenatural de escribir. Es una energía que se origina en el pecho, y se expande con ganas de traducirse en la boca, o en las manos, fluyendo palabras, frases, pensamientos, versos, et cétera. El gran misterio radica en encauzar este influjo que llevamos dentro, y enramarlo y encuadernarlo en parámetros tan limitados como los son el lenguaje escrito.

Desde adolescentes, muchos empezamos a escribir poemitas llenecitos de lugares comunes y frases trilladísimas y edulcoradas de primer amor. Leer el resto de esta entrada »

Los diálogos dan vida al personaje.
Los diálogos dan vida al personaje.

Una parte importante en la elaboración de los personajes son los diálogos. Es decir, qué voz asignarle a una persona ficticia en nuestra obra. No es suficiente el hecho de haber compuesto los elementos claves descriptivos de dicho sujeto. Éste tiene que cobrar vida, y lo mejor es que hable por sí mismo.

Ciertamente, para muchos narradores es intimidante el hecho de asignarle un modo de hablar a sus personajes. El temor más común radica en que ningún escritor quiere que sus diálogos suenen impostados, falsos, acartonados y plastificados. Leer el resto de esta entrada »

Crear "literatura" puede ser intimidante.
Crear “literatura” puede ser intimidante.

Una de las palabras más intimidantes es literatura. Desde siempre, se nos hace creer que lo literario está circunscrito a unos pocos tocados por la divinidad. Desde la escuela, nos enseñan a estudiar y venerar autores de bronce, con obras de bronce, posicionándolos en alturas inalcanzables en un Olimpo imposible de nuesto subconsciente. El paraíso está reservado para una élita cerradísima, y los demás tenemos que pararnos afuera de ese muro infranqueable que nos separa de los dioses.

Pues, no hay nada más falso ni tan engañoso. Leer el resto de esta entrada »

Encontrar un derrotero puede ser desafiante.
Es un desafío hallar un derrotero.

Uno de los mayores desafíos que tenemos los escritores en común es hallar esa primera frase con la cual empezar a escribir. Podemos tener la idea, el concepto, el esquema de la narración, los hechos bien apuntalados, toda la investigación hecha y derecha, entre tantas parafernalias… pero, a la hora de la hora, siempre nos asalta esta pregunta: ¿cómo empezar?

Hay veces en que la historia comienza a contarse por sí misma, como si abriéramos las válvulas de una represa, y toda la narrativa sale fluyendo a manos llenas. Leer el resto de esta entrada »